Moises Sandoval

En un reportaje en el periódico Hartford Courant, Steven Goode cuenta como ha aumentado el hambre en dos condados de Connecticut, Hartford y Tolland, en los últimos 30 años.

En 1984 cuando Gloria McAdam asumió el puesto de ejecutiva de Foodshare, ese banco de alimento distribuyó 100.000 libras de comida. Utilizaba parte de un almacén de 2.000 pies cuadrados y ella era la única empleada.

Hoy día, Foodshare distribuye 14 millones de libras de comida cada año. Tiene almacén y una oficina de 50.000 pies cuadrados y 60 empleados, suplementados por 4.000 voluntarios. Distribuye alimento a 300 agencias.

En 1990 repartió pavos a 5.000 familias pobres para el día de Acción de Gracias. Este año, 19.896 familias se registraron para recibir un pavo gratis. Además, Foodshare busca donaciones monetarias de $900.000 para alimentar a los hambrientos después de los dias de fiesta.

McAdam, con 58 años y tres hijos ya adultos, siente que Foodshare ha crecido demasiado para ella, y, por esa razón, deja su puesto al fin de este año para aceptar el puesto de directora ejecutiva de una organización similar en el norte del estado de Nueva York.

“Pienso que nadie quien empezó en este tipo de trabajo en los 1980s esperaba que todavía lo estuviéramos haciendo”, McAdam le dijo a Goode. Y el reportero explicó: “Eso es porque ella y otros luchando para acabar con el hambre pensaban que para ahora la sociedad habría descubierto como resolver el problema”.

El hecho de que no se ha conquistado en el país más rico del mundo nos debe llevar a reflexionar durante o después de nuestras suntuosas fiestas navideñas.

La guerra contra el hambre se está perdiendo a pesar de las contribuciones generosas de individuos, iglesias, organizaciones caritativas e impresas. Se está perdiendo porque el sistema económico, los políticos, Congresistas, y arquitectos de póliza no hacen nada para reducir la desigualdad, la causa principal del hambre.

Así es que los ricos se están haciendo más ricos y el resto de la población, incluyendo la clase media, es más pobre. En 2012, según el Servicio Educacional Sobre el Hambre Global, 46.5 millones de habitantes en los Estados Unidos vivían en pobreza, cifra que había aumentado de 37.3 millones desde 2007.

“El número de gente pobre casi llega al total más grande en los 52 años que las estadísticas de pobreza se han publicado”, declara el reporte del Servicio Educacional Sobre el Hambre Global.

Sin embargo, los líderes y legisladores que podrían hacer la diferencia en la lucha contra el hambre se encuentran en un estado de negar que existe un problema. En los reportes del gobierno, el hambre se categoriza como niveles de “inseguridad alimenticia”. En 2006, según el Servicio Educacional Sobre el Hambre Global, los Estados Unidos borró la palabra “hambre” de las definiciones de las varias categorías, como si eso fuese un avance.

Para nosotros, los dichosos cuya única sensación de intranquilidad o dolor durante las fiestas vendrá de comer demasiado, nuestra lucha contra el hambre no puede terminar con la caridad. Nos toca buscar el cambio sistémico para nuestros hermanos que pasan hambre.