Archbishop Charles J. Chaput

Archbishop Charles J. Chaput

La vida moderna es complicada. A veces estamos tentados a creer que un individuo no puede realmente cambiar las cosas, pero esto no es cierto. Como ha dicho el papa Francisco, buena gente de cualquier religión puede marcar la diferencia al tomar un papel activo en la plaza pública y «ofrecer lo mejor de sí para que el líder pueda gobernar».

La apatía política conduce a las oportunidades perdidas para cambiar, por lo menos mejorar, algunas vidas –especialmente de las personas de quienes Jesús se refirió como «los más pequeños», nuestros pobres.

Nuestro estado y ciudad están en un momento crítico. La vida urbana de Filadelfia es una mezcla de inmensa posibilidad y energía,  y problemas muy serios. Algunos informes recientes sugieren que Filadelfia no es sólo la ciudad grande más pobre en el país, sino también la ciudad con mayor índice de pobreza extrema, definida como vivir con menos de $6.000 por año o criar a un niño con menos de $7.600 por año.

La falta de una educación de calidad es un hilo común entre las personas en situación de pobreza severa. Y una vez atrapada en la extrema pobreza es muy difícil para cualquier persona escapar debido a la falta de habilidades necesarias para asegurar y mantener el empleo.

La educación es un tema vital para la política de Pensilvania. El destino de literalmente decenas de miles de niños y en gran medida el futuro de nuestra ciudad, se decidirá en los próximos meses y años. Mientras que Filadelfia tiene algunas de las escuelas de rendimiento más altas en la Mancomunidad, por desgracia, son la excepción.

A pesar de los esfuerzos de muchos excelentes maestros y administradores, más de dos tercios de las escuelas del distrito de Filadelfia están en lista de escuelas de peor rendimiento de la Mancomunidad. Los niños que asisten a estas escuelas problemáticas son abrumadoramente pobres y provienen de las minorías. Son escasas las posibilidades de encontrar la manera de salir de la pobreza a medida que maduran.

Los padres pobres, como los padres en todas partes, desean darles a sus hijos una educación de calidad, una educación segura; una oportunidad a una vida fructífera. Quieren que sus hijos crezcan fuertes y que persigan sus sueños, que dejen que sus talentos e intereses los lleven tan lejos como sea posible. Pero sin una educación de calidad los sueños seguirán siendo incumplidos, y persistirá otra generación de pobreza extrema. Es dolorosamente irónico, porque en este momento, miles de asientos están vacíos en escuelas católicas y privadas de alta calidad en toda la región. Existen medios para ayudar a las familias pobres obtener una buena educación, pero, como suele tan a menudo suceder, los conflictos políticos se interponen en el camino.

La doctrina social católica se basa en un compromiso con los pobres. Pocas cosas son más importantes para personas en situación de pobreza que garantizar la educación de sus hijos como un camino hacia una vida mejor. Si el futuro de Filadelfia y Pensilvania depende de un público educado, productivo –y obviamente lo es– entonces, proporcionar todos los medios para asegurar una buena educación se convierte en una cuestión de justicia social. Los legisladores prudentes  de ambos partidos mayoritarios han entendido esto durante años. Ellos necesitan sentir nuestro apoyo en las urnas y a través de su servicio público.

El punto es este: la financiación apropiada para las escuelas públicas es claramente importante; pero la experiencia ya ha demostrado que esto no puede ser la única estrategia porque no funciona para muchos de los estudiantes que necesitan más urgentemente una buena educación. Por lo tanto, es vital que nuestros funcionarios elegidos sirvan las necesidades reales de la educación de los pobres mediante el apoyo a la libre elección de escuela.

Actualmente en Harrisburg, el Proyecto de Ley 752 propone aumentar el Commonwealth’s Educational Improvement Tax Credits (EITC por sus siglas en inglés-créditos de impuestos) a $170 millones y el Opportunity Scholarship Tax Credits (OSTC, por sus siglas en inglés-oportunidades para becas) a $80 millones. El representante Jim Christiana (R-Castor) es el principal patrocinador. El presidente de la Cámara, el Representante Mike Turzai (R-Allegheny), muy sabiamente ha identificado esta legislación como una prioridad.

Estos programas exitosos de créditos de impuestos financian organizaciones de becas que permiten a decenas de miles de estudiantes, incluyendo aquellos que están más necesitados,  asistir a buenas escuelas de su elección. Las escuelas católicas y otras no gubernamentales se beneficiarán de estos programas –pero sólo indirectamente, y sólo porque los padres y estudiantes las eligen libremente debido a su calidad. También es importante tener en cuenta que muchos de los estudiantes en nuestras escuelas de barrios que se benefician de los programas EITC y OSTC no son católicos. Nuestras escuelas les dan la bienvenida como parte de nuestro compromiso del Evangelio con el bien común.

Con tanto en juego en el debate sobre el presupuesto estatal de este año, los legisladores son propensos a apoyar sólo aquellos programas que reciben comentarios de parte de sus constituyentes. El representante Turzai y los patrocinadores del Proyecto de Ley 752 pueden usar toda la ayuda que podemos ofrecerles en la comunidad católica. El apoyo público para el EITC y OSTC es clave para asegurar que estos programas valiosos, que benefician a muchas familias pobres, continúan y crecen.

Por favor, póngase en contacto con su representante estatal y senador estatal y háganle saber que apoya el EITC y el OSTC como una cuestión de principio en nombre de las familias, estudiantes y especialmente de los pobres.

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Para obtener más información, por favor vea este see this action alert (alerta de acción) ofrecida por la Conferencia Católica de Pensilvania. Vea este enlace contact your elected officials   (para contactar con sus oficiales electos) por teléfono o correo electrónico.