Archbishop Charles J. Chaput

Archbishop Charles J. Chaput

El 17 de marzo, el Departamento de Estado catalogó el asesinato continuo de cristianos por el estado islámico (conocido como ISIS o ISIL, o más despectivamente como «Daesh») como genocidio. Ésta es solo la segunda vez que el Departamento de Estado ha emitido tal designación, y es una muestra del alcance de la crisis actual.

Los cristianos del Medio Oriente han sido llevados al exilio, secuestrados, decapitados, violados o esclavizados por las decenas de miles en los últimos años. Y mientras que la designación de «genocidio» no  puede detener o cambiar esos crímenes, esto es un reconocimiento oficial poderoso, que nombra la verdad de una situación trágica. La alabanza por lograr que fuera hecha esta declaración pública debe ser compartida por grupos como los Caballeros de Colón, los obispos de Estados Unidos, Center for Religious Freedom (Centro por la libertad religiosa) del Hudson Institute  y otras organizaciones determinadas que ejercieron presión en el liderazgo de Washington y en los medios de comunicación nacionales para que reconocieran el patrón de fanatismo religioso del estado islámico, de profanación de lugares sagrados y de derramamiento de sangre masivo.

El odio hacia los cristianos y otras minorías religiosas no es «incidental» a la política del estado islámico.  Es el corazón de su política.  Y mientras que el estado islámico es extremo en su malicia, haríamos bien en recordar que, en general, el historial de la vida cristiana en el Medio Oriente ha sido a menudo doloroso. El brutal tratamiento de armenios y otros cristianos por las autoridades turcas hace un siglo proporcionó el modelo para el Holocausto judío unas décadas más tarde.

En el ámbito local por supuesto, muchos cristianos y musulmanes viven en paz y amistad.  Las naciones de mayoría musulmana pueden variar mucho en su tratamiento de las minorías religiosas. Sin embargo, la memoria es importante en la creación de un futuro más humano, y cualquier persona interesada en los hechos históricos de la vida cristiana en la región debe leer la excelente obra,  entre los muchos otros, de la erudita Bat Ye’or nacida en Egipto.

Al prepararnos para la semana más santa del año –la semana en la que el Hijo de Dios sacrificó su propia vida por nosotros– nuestro enfoque debe ser, al menos en parte este año, en apoyar y defender a nuestra familia cristiana de la fe en el Medio Oriente, donde el Evangelio de Jesucristo fue primero predicado.  Debemos honrar el testimonio de los mártires cristianos heroicos que han muerto en los últimos años a manos de extremistas.  El amor no puede separarse de la verdad.  Y el amor nunca es una coartada legítima por la falta de valentía en decir la verdad en el nombre de los hermanos cristianos.

Cualquier persona con ilusiones sobre el costo del discipulado cristiano hoy en día debe leer la cobertura por la periodista Joan Desmond en este enlace: http://www.ncregister.com/daily-news/eyewitness-account-of-isis-attack-on-mother-teresas-sisters-in-yemen/.

Por favor, recuerde estos mártires Misioneros de la Caridad en sus oraciones durante los próximos días de la Semana Santa, junto con los otros muchos miles de cristianos que sufren en el Oriente Medio.