Maria-Pia Negro Chin

Maria-Pia Negro Chin

“Los jóvenes nos reclaman un cambio. Ellos se preguntan cómo es posible que se pretenda construir un futuro mejor sin pensar en la crisis del ambiente y en los sufrimientos de los excluidos”, el papa Francisco escribió en su encíclica sobre el medio ambiente “Laudato Si'”.

La preocupación de los jóvenes por el medio ambiente continúa como lo muestra una encuesta global reciente. Dicha encuesta dice que la generación del milenio (conocidos como “millennials”) ve el cambio climático como el problema más apremiante que afecta al mundo. Esta preocupación — expresada por 26.000 “millennials” de 181 países — fue seguida por las preocupaciones por las guerras a gran escala, los conflictos religiosos y la pobreza.

Durante esta Temporada de la Creación (que dura desde el 1 de septiembre hasta el 4 de octubre), todos estamos llamados a reflexionar sobre la belleza de la obra de Dios mientras renovamos nuestro compromiso de proteger la Tierra y su gente. Algunos jóvenes ya están tomando medidas para proteger al medio ambiente.

En julio, el Movimiento Internacional de Estudiantes Católicos y la Juventud Estudiantil Católica Internacional — organizaciones que representan a unos 10 millones de jóvenes estudiantes católicos — hicieron un llamado a ser “conscientes de la necesidad urgente de crear un nuevo mundo marcado por la solidaridad, estilos de vida con responsabilidad ecológica, la justicia y la paz”.

“Inspirados por la encíclica, desafiamos a los gobiernos y nuestros jóvenes compañeros a trabajar con nosotros hacia una visión positiva del futuro en la que nuestras actividades no pongan en peligro la dignidad humana o amenacen la belleza de nuestro planeta”, dijeron en un comunicado.

A pesar de los cambios promulgados por los gobiernos tras la firma del Acuerdo de París y los esfuerzos de numerosas organizaciones, la lucha contra el cambio climático todavía tiene un largo camino que recorrer. Según el Programa de la Naciones Unidas para el Medio Ambiente, la extracción de materiales de recursos primarios se ha triplicado en 40 años. Esto, según el informe, puede agotar algunos de los recursos de la Tierra.

“Si la actual tendencia continúa, este siglo podría ser testigo de cambios climáticos inauditos y de una destrucción sin precedentes de los ecosistemas, con graves consecuencias para todos nosotros”, dijo el papa Francisco en su encíclica, que fue publicada en el 2015.

Cuando dañamos el medio ambiente, también dañamos a otras personas. A menudo, los pobres, que menos contribuyen al daño ambiental, son los más afectados por la destrucción de los ecosistemas o los cambios en los patrones climáticos.

¿Qué podemos hacer? ¿Cómo podemos ser mejores administradores de la creación de Dios? Además de abogar por la justicia ambiental, hay muchos pequeños pasos que podemos tomar. Estos incluyen el uso de envases reutilizables, el reciclaje, el cocinar sólo lo que razonablemente se puede consumir, cultivar un jardín comunitario, el uso de productos de comercio justo, mostrar aprecio y cuidado a otros seres vivos, el uso del transporte público o compartir el coche, apagar las luces innecesarias, etc.

Otras formas en que los jóvenes han estado viviendo “Laudato Si'” incluyen la participación en el activismo climático, comiendo menos carne y fomentando el uso de paneles solares. De cierto modo, la multitud de maneras en que podemos asumir el reto del cambio climático es una razón para mantener la esperanza. Nuestras decisiones diarias pueden tener un impacto positivo.

El 1 de septiembre, el papa Francisco sugirió que “el cuidado de la casa común”, debe añadirse a la lista de obras corporales y espirituales de misericordia. Es algo que no puede ser opcional o pospuesto. Ya es el momento de cambiar nuestros hábitos y para cultivar y proteger el don de la creación.