Moises Sandoval

Como la cuaresma marca los 40 días que Jesús ayunó en el desierto, todo el mundo trata sacrificar una comida o bebida, el chocolate o vaso de vino favorito, durante esta temporada penitencial. Pero hay muchos modos de mostrar nuestra solidaridad con el Señor.

En un reportaje reciente en el periódico The New York Times, Rick Hamlin, editor ejecutivo de Guideposts, menciona a una mujer que resolvió evitar el sarcasmo. Similarmente podríamos deshacernos de otras actitudes negativas y adoptar sus correlativas positivas.

Jon Kabat-Zinn, en su libro, “Vivir con plenitud las crisis: Cómo utilizar la sabiduría del cuerpo y de la mente para enfrentarnos al estrés, el dolor y la enfermedad” enumera cuales son estas actitudes positivas:

El no juzgar, la paciencia, calma, confianza (en especial en uno mismo), tener actitud de principiante, no esforzarse, aceptación y soltar. Ciertamente el último es el más difícil para enfrentar el hecho de que vamos a morir, el mensaje claro de la cuaresma.

Una de mis hijas, profesora de matemática en Trinity College en Hartford, Connecticut, me dijo que la madre de una de sus amigas, al recibir un diagnóstico diciendo que iba a morir, dijo “¿Por qué yo?” Y su hija respondió: “Mamá, usted ya tiene 98 años”.

Nuestra actitud hacia la muerte es igual. No la queremos contemplar ni discutir.

Una vez yo llamé a mi corredor, o bróker, a quien conocía bien y con quien había negociado por muchos años, y la persona que respondió el teléfono dijo: “Ya no está en la compañía”. Esto me sorprendió e insistí: “¿Qué pasó, se jubiló?” Después de una pausa, la persona que contestó el teléfono dijo: “No, se murió”.

Kristin Neff, en su libro reciente titulado, “Sé amable contigo mismo”, sugiere que quizás nos puede ayudar la perspectiva del científico Albert Einstein, de vernos como parte de una totalidad llamada el universo, y no como algo distinto de los demás, que Einstein señala como una ilusión óptica de conciencia, una prisión que nos limita a nuestros deseos personales y al afecto de las personas más cercanas.

“Nuestra tarea debe ser liberarnos de esta prisión al extender nuestro círculo de compasión y abrazar a todas las criaturas de la naturaleza en toda su belleza”, el escribió en el proyecto de los documentos de Einstein.

Pude ver ese abrazo en un reportaje una mañana en el periódico Hartford Courant. Sue Bowman, de 56 años, oficial de la policía de Windsor, Connecticut, donó uno de sus riñones a un compañero, el policía Eduardo Cosme, de 47 años, quien perdió los dos suyos. “Él tiene un hijo de nueve años que necesita a su papá”, ella dijo simplemente.

La palabra para cuaresma en inglés es “Lent” y como Hamblin dice, viene del inglés antiguo, denotando la primavera. Nos obliga a aceptar que andamos de viaje y tenemos que morir. También proclama la victoria de Cristo sobre la muerte y la vida eterna para la humanidad.

Anhelo enfrentar mi destino como lo hace mi hermano Ray. Un defecto cardiaco le puede quitar la vida en cualquier momento.

Pero a los 78 años, y viviendo sólo, saluda cada nuevo amanecer con alegría y entusiasmo. Continúa enseñando porque le encanta, no por la necesidad. Da clases en español a niños en los primeros grados en la Escuela del Buen Pastor en Denver, supervisa el comedor para el almuerzo, y da otras clases también.

El director de la escuela le dice que su presencia es una bendición, y los alumnos lo quieren como a un abuelo y le llaman “el Señor S”. Asiste a la Misa y reza el rosario diariamente. Se confiesa a menudo.

Ray está listo para lo que venga. Ya ha arreglado y pagado por su funeral y ha planeado su propio homenaje, incluso la canción temática: “My Way”, o “Lo hice a mi manera”, por Frank Sinatra.