People from the U.S. and Mexico take part in a “posada,” the commemoration of Mary and Joseph’s search for shelter in Nogales, Mexico. (CNS photo/Nancy Wiechec)

La Navidad es quizás la celebración más grande alrededor del mundo, cuando los cristianos se unen para recordar el nacimiento de Jesús. Entre los hispanos, muchas son las devociones populares durante la temporada, desde novenas hasta la tradicional Misa del Gallo, que nos ayudan a transmitir la fe y la cultura de generación en generación.

Como madre de dos niños pequeños, estas tradiciones se han vuelto aún más importantes ya que me ayudan a inculcarles el significado de la Navidad, y les ayudan a dar la bienvenida a Jesús en sus corazones.

“Campanas de Belén”, “Noche de Paz”, “Burrito Sabanero”, y “El Niño del Tambor”, son algunos de los muchos villancicos navideños que nos sumergen en el espíritu de la temporada.

Hay varias novenas que se pueden rezar durante el Adviento, y otras que culminan el día de la Navidad. El día de la Inmaculada Concepción, por ejemplo, se celebra en los Estados Unidos, Panamá, España y Paraguay; mientras los nicaragüenses se reúnen para rezar “la Purísima”, una novena que culmina en su día de fiesta, el 8 de diciembre.

Los colombianos y ecuatorianos también celebran con la “Novena de Aguinaldos”. Durante nueve días antes de la Navidad, familias y amigos se reúnen en sus casas alrededor del nacimiento o Belén, como se le conoce en algunos países, y rezan una breve serie de oraciones seguido por el canto de villancicos navideños al son de maracas, guitarras, u otro instrumento a mano.

La imagen de la Madonna embarazada representada por santa María de Guadalupe es un gran recordatorio del significado del Adviento como un tiempo de espera y preparación de nuestros corazones para el nacimiento de Jesús. Su día de fiesta es el 12 de diciembre y es ampliamente celebrado entre los hispanos en los Estados Unidos y México.

Mostrar un nacimiento o pesebre en casa es otra tradición que llena a las familias de orgullo. Es frecuente en hogares en América Latina y España exhibir elaborados nacimientos que van más allá de la escena básica del pesebre. Pueden mostrar a los tres reyes en su camino a Belén, la aparición del ángel a los pastores, pastores en peregrinación para adorar a Jesús, así como la ciudad de Belén como telón de fondo. A lo largo de la temporada, los niños suelen mover a los pastores más cerca del pesebre.

La Misa del Gallo y los nacimientos en vivo son otras de las tradiciones favoritas entre los hispanos. Tradicionalmente, la Misa del Gallo se celebra alrededor de la medianoche en Nochebuena. Algunas parroquias optan por mostrar un pesebre con actores durante la Misa, como una forma visual de explicar a los niños el significado del día. Al crecer, yo participé en un Belén viviente como pastor, y esa experiencia permaneció conmigo para siempre.

En Nochebuena, antes o después de la Misa, las familias hispanas usualmente comparten la cena de Nochebuena donde los hogares se llenan de los exquisitos aromas de tamales, pavo, jamón, lechón o junto a tostones, buñuelos y arroz con leche. Al fondo se escuchan canciones de Navidad en inglés o en español mientras que las risas y las conversaciones fluyen entre familias y amigos. Es una noche para celebrar el nacimiento de Cristo. Las familias intercambian regalos y a la mañana siguiente, los niños recibirán una sorpresa de Santa Claus.

Tradiciones como la exhibición del nacimiento en nuestro hogar y asistir a la Misa del Gallo después de la cena de Nochebuena han permanecido conmigo durante toda mi vida. Sin embargo, como inmigrante y como madre, mi familia y yo también hemos adoptado otras tradiciones como la celebración del día de Nuestra Señora de Guadalupe y la novena de Navidad. Nos encanta invitar a familiares y amigos a unirse a nosotros, y a través de ellos, evangelizar a los demás e incluso llegar a los que pueden sentirse solos.

También les recordamos a nuestros hijos que piensen en los necesitados y no en las cosas materiales que ellos quieren, mirando el ejemplo de Jesús que nació en un pesebre, entre los pobres y los marginados.

Estas tradiciones traen a nuestra familia grandes recompensas espirituales y nos mantienen arraigados en el verdadero significado de la temporada.

Muchas de estas tradiciones se comparten de diferentes maneras entre los católicos, traspasando idiomas y culturas, y son un maravilloso recordatorio del único cuerpo universal de la Iglesia Católica a la que todos pertenecemos.

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Norma Montenegro Flynn es periodista independiente y consultora de comunicaciones en Washington.