KEY BISCAYNE, Florida (CNS) — Cuando se le preguntó sobre la situación de inmigración, un experto nacional la resumió en dos palabras: “Bastante dura. Caridades Católicas (Catholic Charities) y los servicios diocesanos están abrumados”.

Luego, William Canny, director ejecutivo de Servicios de Migración y Refugiados para la Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos, trató de añadir una nota de esperanza: “Pero hay un enorme espíritu de voluntariado. Así que estamos a presión, pero nos sentimos bien”.

Esto es lo mejor que se puede decir sobre un año en que el gobierno federal ha sido acusado de maltratar a inmigrantes de Centro América que buscan asilo en los Estados Unidos. Desde la separación de familias, la negación de los derechos, a la falta de reforma de las políticas, diversos líderes eclesiales han acusado al gobierno de violar la enseñanza de la iglesia sobre la dignidad humana y la santidad de la familia.

Randolph McGrorty, director ejecutivo de Servicios Legales Católicos, basado en Miami, abundó sobre el tema el 26 de mayo en la gala anual del grupo, llamada Premios para Nuevos Americanos. En su discurso principal, McGrorty recordó los videos del último año en la frontera de Estados Unidos—“escenas alarmantes de niños que fueron alejados, entre gritos de sus familias… nuestro gobierno trató de convertir el cruce de la frontera en algo horroroso”.

McGrorty dijo que encarcelaron a muchas familias por tratar de inmigrar, “a pesar del hecho de que no es un crimen venir a nuestra frontera y solicitar asilo”.

El arzobispo de Miami, Thomas G. Wenski, que ha estado involucrado en temas de inmigración por muchos años, añadió sus propias preocupaciones. Antes de bendecir los alimentos en el banquete, dijo que el gobierno de los Estados Unidos estaba haciendo el “sueño” de oportunidad mucho más difícil de alcanzar, “a causa de nuestro roto sistema de inmigración. Desgraciadamente, a demasiados políticos les gusta así”.

El arzobispo dijo que el sistema está convirtiendo a los inmigrantes en una “subclase aprobada legalmente”, parecida a lo que hicieron las leyes de Jim Crow a los afroamericanos en los años después de la Guerra Civil.

“Más nos vale no repetir eso”, dijo.

Añadió que los “Dreamers”, los jóvenes que califican para quedarse en el país bajo la Acción Diferida para los Llegados en la Niñez (DACA), vinieron a los Estados Unidos de niños y están pidiendo la ciudadanía.

“Hablan como (norte) americanos; comen como (norte) americanos, y piensan como (norte) americanos”, dijo. “Debemos concederles la oportunidad de soñar como (norte) americanos”.

Los obispos de la nación han lamentado particularmente el programa federal de “tolerancia cero” de 2018, en que los padres y los hijos eran arrestados y detenidos separadamente. La política terminó después de varios meses de protestas públicas y de litigios. Pero los efectos han permanecido, con algunos padres deportados mientras sus hijos se han quedado en los Estados Unidos solos. Los Servicios Legales Católicos y otras organizaciones similares han trabajado para ayudar a reunificarlos.

La administración Trump dijo que la política de separación familiar había sido utilizada por las administraciones de Bush, Trump, y Obama pero algunos niegan tal aseveración.

Theresa Cardinal Brown, directora de inmigración y políticas de cruce de fronteras en el Centro de Política Bipartita, le dijo a USA Today en una entrevista reciente que, aunque la administración de Obama “separó a algunas familias”, también trató de detener a las familias juntas. En 2016, una determinación de la corte limitó la cantidad de tiempo que niños y sus padres podían permanecer en centros de detención familiar.

La administración Trump ha propuesto reformas a la política de inmigración, pidiendo un sistema “basado en el mérito”, pero tal propuesta ha sido criticada por el cardenal Daniel N. DiNardo de Houston, presidente de la conferencia de obispos católicos de estados unidos (USCCB), y el obispo Joe S. Vázquez, de Austin, Texas presidente del Comité de Migraciones del USCCB.

En una declaración del 17 de mayo, dijeron que esta propuesta parece estar dirigida a impedir que las familias entren en el país. Añadieron que al nuevo plan le falta el camino a la ciudadanía para los “Dreamers”, ignora las causas raíces de la migración y no ofrece “soluciones humanas y prácticas”, tales como alternativas a la detención.

Canny repitió la crítica de la política de inmigración en una reunión de Servicios Legales Católicos del 16 de mayo. “La familia es el núcleo de la sociedad. Nunca habíamos visto un ataque tan coordinado contra los inmigrantes. Ellos no pueden recurrir… no pueden regresar ni pueden avanzar”.

Se apresuró a añadir que los obispos apoyan la seguridad de las fronteras, pero añadió que aún así, el gobierno tiene que “tratar justamente a los inmigrantes”. Para empezar, dijo, las solicitudes de asilo se deberían procesar más rápido. “Ahora mismo, eso puede durar más de dos años”.

Canny también exhortó a los católicos a apoyar a organizaciones como Servicios Legales Católicos.

“Entre los solicitantes de asilo que consiguen buena asesoría legal, un mayor porcentaje obtiene mejores resultados. Así que esta gala es importantísima”.