VATICAN CITY (CNS) — La tentación constante al cáncer de la corrupción es una de las enfermedades más devastadoras que le pueden afectar a la sociedad, dijo el papa Francisco.

La corrupción causa un daño considerable tanto ética como económicamente, dijo el pontífice durante una audiencia con jueces, administradores y personal de la corte de auditoría de cuentas de Italia, un tipo de oficina de responsabilidades del gobierno con poderes judiciales.

El papa le dijo a la audiencia que la corrupción, “con su ilusión de ganancias rápidas y fáciles, en realidad empobrece a todos, minando la confianza, la transparencia y la integridad de todo el sistema. La corrupción descorazona la dignidad individual y destroza todos los ideales buenos y bellos”.

El dinero público, dijo, debe ser salvaguardado para el beneficio de todos, y especialmente los pobres.

Cuando tales posesiones se usan irresponsablemente, añadió, “se llama al estado a desempeñar una función indispensable de vigilancia, castigando debidamente la conducta ilegal”.

“La inspección meticulosa de los presupuestos pone freno a la tentación — que se da a menudo en quienes tienen cargo político o administrativo — de gestionar los recursos mirando al patronazgo o a un consenso meramente electoral en lugar de con prudencia”, dijo.

La auditoría con poderes judiciales juega un papel muy importante, afirmó “especialmente en la lucha incesante contra la corrupción”, que es “una de las plagas más destructoras” de la sociedad.

Pero todos, incluyendo a cada uno de los administradores, están llamados a ser responsables y funcionar con transparencia y honradez, fortaleciendo el sentido de confianza entre ciudadanos y gobierno — una confianza cuyo desmoronamiento “es uno de los signos más graves de la crisis de la democracia”, dijo.

Los cristianos creen que el propio Jesús “nos urge a confrontar este mal abiertamente y a ir a la raíz de los problemas “, dijo el papa. “Nos enseña a pagar personalmente el precio de esta lucha, no por buscar un heroísmo irrealista, o llamar la atención descaradamente, sino con la tenacidad humilde de la persona que hace su trabajo, a menudo en lo escondido, resistiendo las presiones del mundo”.