Padre Carlos Ravert

¡Pax et Bonum!  ¡Paz y Todo lo Bueno!

Esta fue la frase que San Francisco de Asís usó a menudo como un saludo a sus hermanos y aquellos a quienes el servía.  Es un deseo, o como una oración, que la paz de Cristo y todas sus buenas bendiciones estén con todos aquellos con los que se encuentra.

La primera vez que escuché este saludo utilizado aparte por el San Francisco, fue cuando yo era seminarista.  En 2012 tuve la bendición de tener mi primera asignación parroquial de verano y el posterior apostolado semanal en la antigua Parroquia de Nuestra Señora de Fátima en Bensalem.  El pastor en ese tiempo era Monseñor Edward Deliman.  El usó este saludo de San Francisco en su columna en el boletín semanal de la iglesia.  Sus columnas fueron muy buenas reflexiones sobre las Escrituras, los desafíos del día, fomentando la virtud junto con actualizaciones sobre la vida parroquial.

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En su escritura, y como pronto aprendí, en su ministerio que estas cosas, la palabra de Dios, las dificultades del mundo moderno, la vida moral y las funciones parroquiales semanales, no estaban separadas ni de una a otra.  Más bien me enseñó la importancia de reconocer la mano de Dios obrando en todo lo que hacemos y en todo lo que sucede a nuestro alrededor.  Al usar el saludo de San Francisco demostró esta creencia.

La paz de Cristo está siempre con nosotros. Incluso cuando no nos sentimos en paz, Nuestro Señor no quita su presencia pacífica en nosotros.  Todas las cosas buenas de Dios — la vida, la gracia, la salvación, las bendiciones, los talentos e incluso las cruces — son una parte bien importante en nuestras vidas de como pagar las cuentas, conseguir un trabajo, criar a los hijos, el sufrimiento y la segunda colecta de la parroquia!

El verano y el año escolar que pasé con Monseñor Deliman me presentaron el saludo de San Francisco de una manera nueva.  A través de él y su ejemplo, mi pastor anterior y mentor cambió la forma en que veía el sacerdocio al que fui llamado.

Dios quiso que fuera ordenado en 2014 y mi primera asignación fue nuevamente con Monseñor Deliman en Bensalem — aunque esta vez nos encontramos ayudando a fusionar y unir a Nuestra Señora de Fátima con la parroquia de San Carlos Borromeo.  En su primera columna de boletín dirigida a la parroquia recién fusionada, comenzó: “¡Pax et Bonum, Paz y Todo lo Bueno!  Mientras yo sea su pastor, los saludaré cada semana con estas palabras”.

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Pasé cuatro años maravillosos sirviendo a la communidad de San Carlos con Monseñor Deliman.  A través de todo el crecimiento, los desafíos y las alegrías, seguí aprendiendo cómo la paz de Cristo y su bondad están realmente en el centro de la vida del sacerdote y de la vida de una parroquia, realmente es el corazón de la Iglesia misma.  En el camino durante esos años Monseñor Deliman se convirtió en Padre Obispo Deliman.  Pero incluso cuando su ministerio cambió, hasta el día de hoy Pax et Bonum es la lección que me enseño.

Ahora felizmente sirvo como pastor.  Mi viaje me ha llevado a los brazos abiertos de la communidad de la parroquia de San Ambrosio en la sección de Olney-Feltonville de Filadelfia.  Cada día sigo aprendiendo nuevas lecciones que me ayudan a ser un mejor sacerdote.  Pero ahora mi maestra es la comunidad, mi familia parroquial.  Pero la lección central es siempre la misma y vale la pena repetirla todos los días, Paz y todo lo Bueno.  Afortunadamente he encontrado la paz de Cristo en mi pueblo y ellos me ayudan a compartir con ellos todo lo bueno que Cristo desea darles a través de mi ministerio.

Además de servir a la parroquia de San Ambrosio, les escribiré a ustedes, los católicos hispanos de Filadelfia, cada semana.  Exploraremos las Escrituras juntos, reflexionaremos sobre nuestros deberes cristianos juntos, examinaremos nuestra vida moral juntos e incluso compartiremos nuestro entusiasmo por muchos eventos maravillosos que suceden en nuestra Arquidiócesis.

No me considero un profesor, ni un columnista experto.  Solo soy un pecador que ha aprendido un poco sobre la paz de Cristo y un poco sobre los buenos dones de Cristo y quiero compartir eso con todos ustedes, si me lo permiten.  Así que espero que emprendan este viaje conmigo cada semana.  Por favor sepan que mientras esto dure, los saludaré con Pax et Bonum, Paz y Todo lo Bueno, porque eso es exactamente lo que quiero compartir con todos ustedes.  Por favor oren por mi.

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Padre Carlos Ravert sirve como el pastor de la parroquia de San Ambrosio en Filadelfia.