Padre Carlos Ravert

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Pax et Bonum+ Paz y Todo lo Bueno

¡Los Phillies se están preparando para lo que espero sea otro emocionante año de béisbol! ¡El año pasado ganamos el campeonato de la serie nacional del este (National League Championship Series) y casi ganamos la serie mundial! Estuvieron cerca y jugaron muy bien.

Durante las semanas previas a la serie mundial, no pude evitar recordar con cariño la última vez que ganamos la serie mundial en el 2008. Estaba en el semestre primaveral de mi primer año en el seminario San Carlos Borroneo. Rodeado de compañeros de clases y amigos vi el juego final en una pantalla grande en el auditorio.

¡En el momento exacto en que Brad Lidge lanzó el último out ganando el juego, toda Filadelfia y sus alrededores estallaron en un grito exuberante! El auditorio del seminario no fue la excepción. Estábamos tan felices y emocionados que solo queríamos celebrar con los demás. Pero siendo seminaristas universitarios, no se nos permitía salir del campus. Estaba desanimado, muchos de nosotros lo estábamos. Desde los escalones frente la entrada de la división universitaria vimos cómo los seminaristas de Teología salían en un éxodo masivo del campus a celebrar. Un grupo de nosotros nos miramos los unos a los otros y de repente asentimos al mismo acuerdo silencioso. Aunque no podíamos salir del campus, ¡aún íbamos a celebrar! Entonces, creamos nuestra propia diversión.

Pueda que esto suene tonto para algunos, pero realmente tengo tan buenos recuerdos de permanecer en el campus con mis hermanos seminaristas para celebrar la victoria de los Phillies. Hasta me alegro de que no pudiéramos salir del campus esa noche.

Según lo veo, tenemos dos opciones cuando una situación está fuera de nuestro control. Podemos dejar que la situación dicte nuestro comportamiento o podemos dejar que nuestro comportamiento dicte la situación. Podemos ser víctimas de nuestras circunstancias o podemos ser vencedores.

Antes de entrar a la tierra prometida, Moisés les dijo a los israelitas que tenían una sola elección: muerte o vida. Explicó que estaban entrando a una nueva tierra, con desafíos desconocidos por delante. Que podían elegir hacerlo solos (separados de Dios y ser destruidos) o podían permanecer fieles a Dios y confiar en Él, ¡y Dios los haría victoriosos! En otras palabras, apartados de Dios serían víctimas de sus circunstancias y con Dios serían vencedores. Esto se cumple en la persona de nuestro Señor Jesús. Él elige ser víctima y vencedor para que tengamos vida eterna.

Cristo nunca estuvo dispuesto a ser una víctima de sus circunstancias. Su Pasión y Muerte no podrían suceder sin que su voluntad divina lo permitiera. Se convirtió en vencedor al elegir convertirse en víctima por nuestro bien.

Como sus discípulos, a menudo nos enfrentamos a situaciones que escapan nuestro control. A veces estas situaciones son graves y otras veces no lo son. De cualquier manera, tenemos una opción incluso aun cuando parece que no la tenemos.

La elección correcta siempre es seguir a Dios, confiar en Él y dejar que nos guíe a la victoria dentro de nuestras circunstancias. O podemos rendirnos al miedo y convertirnos en víctimas de nuestras circunstancias.

Cuando los Phillies ganaron en el 2008 y nosotros los seminaristas no podíamos salir del campus, teníamos una opción: enfurruñarnos y sentirnos miserables o divertirnos y crear grandes recuerdos juntos. Ahora bien, esto no es exactamente una elección de vida o muerte, pero es un recordatorio útil para nosotros de que siempre tenemos una opción en situaciones difíciles.

¿Víctima o vencedor? ¿Vida o muerte? ¡La decisión es mía y es tuya!¡Escojamos la vida como dice Moisés en Deuteronomio 30:19!

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El Padre Carlos Ravert es párroco de la Iglesia San Ambrosio en Filadelfia.